Historias de Verano: Una hoguera y una playa.

04 abril 2009


Tengo mi noche de verano, no debía de tener mas de 15 años, y como todos sabéis en verano vienen amigos de tus padres con hijos, y a ti te toca cuidarlos, sacarlos, y hacer que tengan un rato agradable.Aquella noche llegaron los amigos de mis padres con su esperado y desconocido hijo, pongamos que se llamaba Andrés, en cuanto lo vi pensé, que mono!!!

Como me gusta, alto, guapo, moreno con un poco de flequillo y mucha cara de niño, pero de niño bueno, sus vaqueros desgastados, su polo y su jersey a la cintura; yo llevaba mi vestido preferido uno escocés de talle bajo, con el que me encontraba guapísima.

Se hicieron las oportunas presentaciones y listo, a encargarme de aquel chico, que me fascinaba, pero al que no era capaz de mirar a la cara, porque me ponía nerviosa.Allí nos fuimos Andrés y yo, camino a la playa, donde mi pandilla tenía preparados unos chorizos y patatas asadas al fuego de una hoguera, al tiempo que íbamos andando, hablábamos tímidamente de pequeñas cosas sin importancia, su padre trabajaba en la embajada en Estados Unidos, cada vez me fascinaba mas, yo medio pueblerina de paseo con un chico que vivía al otro lado del charco, y que te hablaba de cosas diferentes, cada vez me sentía mas orgullosa de tener a Andrés como pareja, mis amigas se morirían de la envidia.

Llegamos
a la playa y les presente a los amigos y a algunas amigas, tampoco a muchas no vaya a ser que me lo robasen, nos sentamos alrededor de la hoguera, y estuvimos hablando toda la noche, yo parecía estar viviendo un sueño, cada cosa que contaba me gustaba mas, nos lo pasamos bien, nos reímos, y su voz dulce y pausada me volvía loca.

Llego la hora de irnos, fuimos dando un paseo tranquilamente hasta mi casa y allí nos despedimos, él me dio un beso en la mejilla, y nos dijimos hasta luego.

Llegué a mi habitación dando saltitos de alegría, estaba en una nube.

Lo vi dos veranos mas, con el mismo ritual de siempre, salir con la pandilla y pasar un rato agradable, durante el invierno nunca nos escribimos, ni nos llamamos, pero yo me acordaba de él.

Al cabo de 4 o 5 años me enteré que se había matado en un accidente de tráfico.

Todavía cuando lo pienso, se me pone una sonrisa en la cara, fue sin duda una noche de verano sin igual, y probablemente mi primer amor de verano.

3 comentários:

Marta disse...

Una historia para guardar siempre en los recuerdos.

Isabel disse...

bonita y inolvidable....

Titinha Ibrahim disse...

Uma história triste, linda e romântica...muito boa para se lembrar o resto de seus anos...

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