Historias de Verano: Un sol muy lejano

31 março 2009


Hubiera mirado esa estrella horas y horas. Allí, en aquella terraza con el balaustrado de madera, sentada en la vieja mecedora de mi abuelo y con un vaso de limonada bien fría en la mano. Llevaba veranos haciéndolo.

Desde la primera noche hasta la última que pasábamos en Algorta. La diferencia era que de pequeña podía ver esa estrella con un antiquísimo catalejo pero aquella reliquia había perecido años atras. Aún me acuerdo.

¡Cuánto lloré! Mi hermano Ismael salió corriendo a la terraza, se precipitó sobre él e inevitablemente aquel tubo de estaño ceñido a la lente que día a día me había acercado a mi estrella, cayó por la baranda.

Había pasado seguramente meses completos mirando esa estrella que, en realidad, nunca era la misma aunque yo me empeñara en que sí. Porque en realidad era mi estrella. Yo le había contado mis más íntimos secretos , le había buscado fiel cada verano. Y también ella cada verano, me había esperado ahí; justo encima de la terraza...

Esa lucetita era mi lucecita... como mi abuelo solía decirme... Un sol muy lejano.

3 comentários:

INVENTANDO CON FIELTRO disse...

Que historia más bonita!!!!
bss

ladyblackness disse...

que chulo el arbol! me gusta muchisimo!

Zepequeña disse...

Una monada!

Zepequeña.

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